TRIAMCINOLONA: USAR O NO EN CASOS DE PRURITO?





Es muy común verlo y hacerlo. Llega un perro rascándose, y ante la cara de desesperación del dueño, el veterinario apela a la "solución". Una jeringa, una dosis de triamcinolona y aplicamos la "vacuna contra el rascado"... Sin embargo, los especialistas en dermatología desalientan ésta práctica. La Dra. Andrea Wolberg, por ejemplo, directamente afirma que "nunca hay que utilizar corticoides de depósito en perros".



Para ella, "el único caso en el que se entiende que se utilice ese método es si el perro vive, por ejemplo, en una fábrica, si es muy agresivo y la única forma de tratarlo es sedarlo y atenderlo una vez por mes. En gatos la historia es otra, pero en perros nunca hay que dar corticoides de depósito".

Ahora, si esa variante no funciona, ¿qué es lo que debemos hacer? La especialista señaló que "el principal error en cuanto al prurito es no poder manejar la ansiedad del propietario por el perro que se rasca. En realidad se apresuran en el uso del corticoide y no se investigan los contaminantes. La principal causa del prurito es la atopía canina. Luego, según las zonas, alergia a pulgas, que es la más frecuente en el mundo y a pesar de los productos contra ese problema. Siempre, en todo perro que se rasca, hay que identificar los contaminantes. Entre los más comunes señalamos a los estafilococcos, y en segundo lugar a la Malasezzia. Si reconocemos el antígeno, la pulga, hay que combatirla en nuestro paciente, en los otros animales que conviven con él y en el medio ambiente. Luego debemos reevaluar la persistencia o no del prurito. Si persiste, recién ahí hay que indicar antipruriginosos. Es impresionante la cantidad de pacientes en los que, sacando la pulga y con un shampoo correcto, evitamos los corticoides".

Otro punto importante en el tratamiento de esta patología es la dieta. Según la especialista, "los signos de la alergia alimentaria son casi los mismos que los de la atopía. Por eso primero les damos a todos una dieta de eliminación, que en perros no debe durar menos de seis semanas. Las dietas caseras son la primera elección, porque no todos los alimentos balanceados tienen proteínas hidrolizadas o porque hay pacientes alérgicos a los conservantes, aditivos y otros productos. La dieta debe formularse con proteínas e hidratos desconocidos por el perro, como de cerdo, cordero o conejo, y papa o batata, respectivamente".

A la hora del tratamiento, Wolberg explicó que las opciones son "corticoterapia, tratando de usar dosis mínimas; antihistamínicos, que tienen efectividad reducida pero combinados con otras drogas pueden rendir más; ácidos grasos esenciales y ciclosporina, aunque en este último caso el costo es una limitante". Pero la especialista advirtió que "si tenemos una alta sospecha de que nuestro paciente es atópico, siempre debemos apuntar a un tratamiento de hiposensibilización específica a partir de una intradermorreacción o una prueba de alergia in vitro.

FUENTE: EL CRONISTA VETERINARIO